Como cantan las alondras
canta el búho sin pudor.
La caída de los solares rayos
atraerá el lamento de su dulce don.
Argéntea luna que te acunas
entre los murmullos de la noche,
duerme en el regazo de las sombras,
en lo alto de los cielos;
duerme para el odio y el amor,
brilla con dulzura a tu amargo ruiseñor.
Un soneto, sin rima alguna,
es el llanto que destila mi señor.
señor menudo y de cortas piernas
perdido infante y vástago de buen dios.
Implorad señor por aquesta bestia que aúlla
que espesas son las sombras que amordazan su valor.
La bestia gime, aúlla y desgarra sus gargantas,
como si pudiera en su mero desespero
encontrar razones o perdón.




