¨porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero¨ La Maga.

domingo, 31 de julio de 2011

A ese saco echaremos el polvo de los huesos y los gritos más desalmados, en las alforjas solo caben leña y tinta y fuera de ellas, aun en la espalda, solo hilo y la guitarra de siempre, para burlar el frío y para que no se nos olvide cantar cuando el camino se haga largo.

De a pocos, cuando cantas, vas desprendiendo los tendones a mi espalda, desnudando las cuencas donde tejeras de caricias un par de alas bravas, hasta que toda la carne se deshaga y de mí se haga al espectro preciso, y mi asta en tu sonrisa sea perenne alzada como el nombre de un fantasma, que sea yo la voz que no tropieza y el paso firme que se aferra, el escudo que no cede, el peregrino que no cansa. Que sea el patriarca más rebelde y el más infantil de los amanuenses.

Que los gritos que alzaba en mi niñez, le ruego a los silfos de la noche, vuelvan a la vida del reino de los muertos, que andantinos erran entre los distantes astros, para llevarnos lejos, para empujar las velas, encantar los maderos, soplar las hojas, cubrir tu piel en las noches y enseñarle a un alma nueva las maravillas del mundo, sin miedos ni perversiones, porque él, amor mío, él sabrá más que nosotros y él, querida mía, alma toda de la mía, aprenderá a volar antes que gatear y aullará a la par que clama aferrado de tu pecho la esperada llamada, tan sutil, tan serenada: Mamá.

Tinta y leña de las alforjas serán vaciadas, y con ellas nuestros días no serán flagelantes ni sus horas esclavizadas, tendremos siete mil momentos para mantener encendida la hoguera y la vida para derramar la tinta e ir por nueva; los relojes, mi pequeña curiosa, serán tan solo enseres vanidosos, colgados como alhajas a las paredes para que bailen y arrullen cuando sus engranes más viscerales se sientan necesitados de expresión. Todo esto, Niña de siempre, es un sueño y una promesa tambien.

domingo, 10 de julio de 2011

Tenemos dos pies y en ellos nos tambaleamos,

tendones que crujen y se raspan los unos con los otros,

cabezas que se balancean pesadas en las noches

muy cargadas de olvido y nostálgica melancolía.

Hemos sido fruto indeciso de la fuerte y noble tierra,

que como ríos ha encauzado el raudal de nuestras fuerzas

en agua roja que retumba en nuestros pechos

e inunda toda horma asida en cada huella.

Nos llamamos monstruosos, perversos y recreadores;

Teniendo palabra hemos bautizado y maldecido,

Con nuestras manos hemos tejido y descosído,

Aunque, también, hemos sido

Mirada que se aleja

pupila que se empaña

garganta que desgarra

precaria que se alza

…

Podemos aun soñar con el pecho atiborrado de sangre,

nombres y gritos aun claman por las alas que dieron a las aves,

hay aun una voz que ruega el brillo a las estrellas y la belleza a la noche

lo vasto a los prados y los mares, la sutileza y la constancia al viento

la alegría y el perfume de las flores:

Podemos soñar cuando la luna se alza completa a trinar entre nosotros.

lunes, 23 de mayo de 2011

...




¿Dónde estoy'?



.


domingo, 15 de mayo de 2011

I miss death, cuz...
i don´t want your smile
to be torn.

When the crow came
and knocked my door,
i pray him fervid

to bring me back the sky in your eyes,
the view of my wish...
the face of my dream.

domingo, 8 de mayo de 2011

Hasta que tú regreses...

Mientras el viento sople

esperará mi pecho henchido

y se desgarraran las paredes de cuero.

Se fundirán piel y costillas,

Hasta que tú regreses.


Mientras que las miradas solo contengan vacio

vagaré de un extremo a otro.

Esquina a esquina recogeré la memoria de tus pasos,

le arrancaré tu voz a su distorsionado eco,

entre gritos y balbuceos

no dejaré que se apague tu nombre en el viento

y entonces estarás aquí,


habrás vuelto y harás de tus lagrimales tintero

Serán tus huesos mi mármol

Tu abrazo mi sarcófago

y volveré a retozar en aquellos campos verdes

crecerán las flores al invierno,

se fundirán el sol y la luna en un solo astro

y serán tus ojos el firmamento

y tú, memoria, silencio, sonrisa,

serás el santuario por el que resonaran mis pasos

y el eco de mis risas alcanzando tu juego


Pero mientras tanto

la noche seguirá avanzando.

Y las nubes cubrirán mi cielo

cuando mire hacia él en busca de consuelo.

Y arderá la ciudad

Se quemará mi alma

El fuego consumirá mi hogar

Y mis sueños se harán cenizas.

Mientras el viento sople

esperará mi pecho henchido

y se desgarraran las paredes de cuero

Se fundirán piel y costillas.

Seguirá la Luna ocultando su rostro

Y las estrellas rehuyendo su brillo.

Se marchitará el pasto bajo mis pies

Y se mantendrá en mi cuerpo el olvido

…

Hasta que tú regreses

lunes, 25 de abril de 2011

De por qué, ayer, me quedé sin escribir.

Ayer el cielo no decía mucho porque estaba detrás de las cortinas y eso, eso mis queridos amigos es ser más que simplemente hedonista. Ayer yo no escribí, ellos lo hicieron; yo que me gasté la tinta gritándoles reclamos sordos y desesperados a los dos, a todos, así que ayer me quedé sin escribir.

Mientras ellos lloraban todo un potente océano de lagrimas y lo llenaban de pez y lamentos, se soñaban con un bosque oscuro, se dibujaban y desdibujaban nubes informes, conformes, rebeldes, mientras desnudaban frutas maduras y tiraban la cascara triste, sola, sin asestarle al cesto y le lloraban y le cantaban al rocío de los ojos que se desparraman cuando escuchan y leen el cuchicheo de los timbres en las bicicletas de la mañana repartiendo los diarios… yo estaba allí, inerte, habiendo olvidado abrir la bendita ventana para que la mariquita volara fuera y no terminara por posarse en mi ojo, eternamente abierto… yo, sin inmutarme, no escribí.

jueves, 14 de abril de 2011

Ustedes creyeron que a mí me dio por escribir por y para ustedes. Bien se equivocan, pero la culpa, no digo me sea ajena. Yo vine aquí y claro, me quedé ¡craso error!

A mí la poesía me la brindó el mismo que me animó la vida y sus fingidas certezas no valen ni por por una, ni por el más ínfimo fragmento de su sonrisa. Es por eso que me marcho, porque a él y a ella me debo, calzas, manos y palabra y solo a él y ella les podría rendir cuentas sin fijaciones ni afanes.

Y si algún hermano, con la misma marca, se acerca a sus puertas aun temeroso de la vida, que sepa de una vez que ni certezas ni azares dependen de su capricho estatal y que una mística providencia, al final, les arrancará esa insana paz inundada de estanques putrefactos y les dará una última luz y una última sombra, un silencio perenne, y solo de ellos depende abrazarlo antes de que se los imponga la tumba.

martes, 29 de marzo de 2011

Espantapajaros

No rebeldes, aficionados a la rebelión.

No devotos sino panfletarios inconclusos.

Lenguas cortadas, artríticas manos pintadas… ¡por favor!

Callaos ya que tanta incompetencia está ahogando la autentica devoción

Callaos, callaos, que vuestra alma no es sino adorno de férreos enseres!

Vosotros que no sois sino engranes pero aun alzáis la cabeza al cielo:

¡Dejad a las aves volar!

… No sea que más pronto que tarde encontréis el cielo vacío y gris.

lunes, 21 de marzo de 2011

Una vez más el velo teñido de rojo, una vez más la noche y la luna sin visión posible.

Una vez más que pierdo al horizonte amor y fraternidad. Una vez más que bailo con los muertos…

Y me he hecho torpe: trastabillante adelanto cada paso: calados tengo los huesos…

¡Y qué bien se mueven los esqueletos ¡! y qué bien ríen!

¿Tanto más mi amor? ¿Mi señora, será hora ya? ...¿Será otra la hora?

Ostenta tu mano, clava en mí tu piedad. No me dejes solo soledad.

Llévame contigo al sepulcro del silencio, llévame contigo y no me dejes ver atrás.

Gota por gota ya han llovido tantos otros el pesar y yo quiero sonreírte,

señora pálida, amante de los que se van, oh tú, último abrigo del hombre huérfano,

en medio de la estridente selva infernal, recuerda mi nombre y olvida mi infamia, recoge los sueños y comienza a volar!

martes, 1 de marzo de 2011

Sangre en el río, sangre en el río,
cata el sabor de tus seres queridos,
deleita el dolor de tu amor ya marchito,
y olvida el temor de dormir,
de espaldas, el abismo.
Jugarán, lo se, los niños sobre mi tumba.
Mis ojos que son ciegos, que más no lo sean, ay mi luz, que ya no lo sean. Que con el respirar raído he buscado en tus vientos mi aliento, que en salmodias he buscado un santuario de letras para tu cuerpo que guarda tus miradas y sueños.

Maldición de la palabra corta, de la lengua torpe y yo os extraño y no alcanzo a cortarte la piel y destilarla en ajenjo. Si me desgarraran de una vez más que la piel el tiempo y cada segundo se desangrara fuera de mí y regara las santas plantas... Sí. Más valdrá el rojo carmín de la rosa, la grana y el clavel que las injurias, errantes de miseria, entre mis pasos.

Allí en lo alto, ángel que esperas, que velas, trae en buena hora la noche eterna a mis parpados, el silencio a mis labios y libra a mis queridos de mi lacerante abrazo.

Calle abajo, arrabal de blancos, legado del caído y seductor, de bello rostro y blancas manos, de poemas dulces y sangre embriagante, callé abajo, se van rodando, pero nada de lamentos: sabrás que son segundos que son respiro y son tuyos y tú, tú que eres tiempo y olvidas ve a cincelar la lápida y tal vez, al final, dejes un mejor recuerdo.

Que no sean mentiras, que sea un canto ajeno a la miseria del mundo, testimonio eterno de la divinidad que ya no bebo.

domingo, 20 de febrero de 2011

Las noches...las noches suelen ser oscuras y hermeticas, suelen ser cantos silenciosos resonando detras de mil velos, por un pasillo arcaico, lleno de remembranzas.

Las noches suelen ser tranquilas y guardar bestias aullantes que estremecen a los oídos dormidos y a las almas calmas, donde se develan todos los sueños de los niños y los hombres con mayor presteza y temor.

Las noches suelen estar llenas de magías inhumanas, enajenantes de la raída senda de los malos mortales, suelen ser una tranquila invocación a la muerte...


Esta noche no estás y te tengo marcado por todas partes. Me has traído calma y me has hecho estremecer a cada paso, si camino entre las calles grises de esta ciudad tan vacia, tan ignorante, tan indolente, tan petulante, ciudad al fin y al cabo, no me encuentro con otra cosa que el ruido sordo de mi sangre clamando por tu nombre, gimiendo en sus lagunas por una gota de tu silencio, derramandoce sobre sí misma frenéticamente para llamar la atención de los astros tan lejanos, tan luminosos, tan ignorados, tan indolentes... buscando la luna para que me recuerde tus ojos y me deshaga los nudos de carne que se me forman entre tendón y tendón.


Esta noche, con su viento frío arropandome de mi, no se vasta sola para aullentarme los temores, y por eso, hermana mía, te pido que vengas a mi ventana, que me arropes en tu abrazo y me beses con silencio, que me hagas olvidar el nombre impuesto, que me des uno nuevo, que me enseñes a cantar con lagrimas de sangre y tañir de purpuras cuerdas, que no me dejes solo y seas mi escapulario para ullentar a los demonios y las bestías que dentro de mí aullan y se revuelcan intentando deshacer los velos de tu noche.

jueves, 17 de febrero de 2011

Alquimista infame.

Ese que da las gracias investidas, la inspiración requerida,
aquel lamento preciso y desesperado ,
aquel violento aullido que conmueve los rojos tejidos,
que estremece las lagunas de la sangre,
que las llaman a la rabia e invocan el llanto,
es ese el difamado: el hacedor infierno
Me he buscado desde siempre y conmigo, he esperado encontrar un sentido que me justifique y sea más grande, no solo que el vacío sino, que las decepciones. Siempre obsesionado con el concepto de verdad, la belleza que habría de probarlo iba apareciendo ante mis ojos mientras yo neciamente y sin poder evitarlo me prendaba de su belleza y abandonaba mi suerte y mi consciencia a sus brazos.

Creo que en un principio fue la lógica quien me dio la confianza en la palabra, ya sumida en su esperanza me vi crecer, tambalear y caer en un fangoso sin sentido de donde apenas vislumbro salidas fugaces y que no me alcanzan nunca a traer la libertad.
En medio de ese fango y para no dejar morir las esperanzas invoco cada que puedo, palabra por palabra, todos los infantiles sueños y las quizá no tan vanas ilusiones que, o bien viene del mundo o la fantasía como espíritu vivo hace arder la palabra justificando en ella mi existencia y, para mi cansada alma quizá más importante, dándole permanencia a todo aquello que en el mundo aparece tan dolorosamente fugaz.
Cómo hago para justificar mi ausencia
cuando mis razones me subyugan, me son ajenas.
Como viajante incompleto camino y tú has aparecido a mi lado,
sin embargo el viento y las piedras soplan y caen ambos
sin merced o consideración de nuestros lamentos
ya hemos olvidado, querida bruja, nuestro grimorio completo
y sin todos los encantamientos en la lengua a penas y nos queda
aquella magia negra, azul, sola, la de la tinta, la del poeta.

sábado, 29 de enero de 2011

Empequeñecido imagen y palabra.
Enmudecidas mis manos a merced del viento quieto.
Siempre el temor a tu belleza.

No preguntes por excusas ni medidas,
por qué te busco en medio de inconclusas huidas,
fallidas,
ni de descifrar trates el temor que me provocas.

Ojos albinos, soy yo a quien temo
porque tu cincelado he despertado en mí
a las brujas susurrantes inundando mi cabeza.

Yo soy el filtro y me he derramado,
encantamiento destilado,
en la sangría de egoístas ilusiones.

lunes, 24 de enero de 2011

Una de tantas sombras.

Otro día más y aquel árbol permanece.
Otro día más para las cuentas, para los cuentos.
El mismo árbol floreciendo, el mismo,
el mismo árbol deshojando.

Otro día más y el cielo se oscurece.
Otra noche nueva para los cuentos, para las cuentas.
La misma luna iluminando la sombra tangible de aquel árbol viejo,
de aquellas palabras legadas de abuelos ajenos, de otras tierras y otras madres,
sueños que huelen a otras sangres y pasiones ya olvidadas, ya lejanas, ya distantes.

domingo, 23 de enero de 2011

_ y esa, mi querido amigo es la cuestión ¿ah? No, no. Ya te lo dije, no se sale de aqui asi! ¿qué sentido tiene?¿a quién le servirías?.... ¿Cómo?... oh vamos, no seas egoista!
11:30 de la noche. El salón está oscuro. La silla derribada en medio de las sombras y el humo. Las cuerdas...: bien atadas.
-Necesito un nombre, nada más, eso dije en más de una ocasión -su voz sonaba algo quebrada pero todo estaba en silecio asi que no se perdia entre ningún click o crack- Lo he tenido todo y lo sabes, estas cuerdas de qué son? ¿plata... oro acaso? Con eso las tejieron?
-Ese no es el punto, pequeño idiota, y lo sabes, esa no es nuestra cuestión a tratar aquí- el rostro se le acercó a los ojos, pálido, invisible entre las sombras... un respiro- siempre se ha tratado de ti – la voz se alejo de golpe- eso sí que lo sabemos los dos y todos esos nombres, todas esas fotografías, retratos, poemas, promesas... y claro! Los besos, que me dices de tus malditos besos?
-yo...
-shhh!, tú nada, ahora escucha, ya has hablado bastante todos estos años! - esta vez fue un suspiro, claro y hondo – te quise... mucho, querido, si que lo hice, pero eres un bastardo. Ni un solo padre o madre natural, todos legítimos, reclamando tu maldita paternidad – un zapateo seco a lo lejos y...- ¿y yo? Te he esperado tanto, jugamos entre las sombras, me invocaste con tus malditas palabras en viejo latín... ni siquiera sabias hablarlo. -Todo esto... ¡Nah! ya no importa. En todo caso no vas saltar. Vas a volver. Vas a volver juicioso a tu recamara, tomarás tus cosas e irás por ella, la llamaras a tus brazos y la liberarás, un puñal limpio, una cuchillada sin más... cantarás para ella, olvidarás su nombre y entonces, solo entonces vivirás en paz, servirás bien y no volverás a refunfuñar...
... nada?, ¡¿No dices nada?!
-¿Qué quieres que diga? Sabes que me niego, que saltaré antes de que salgas de aquí...
-pero querido -le interrumpió la voz con una fuerte bocanada de humo sobre su fría y sudorosa faz - yo no saldré, serás tú quien lo haga...todo...

Las cuerdas se aflojaron y la luz cayó de golpe, blanca, blanca hospital, inundando la cabeza del pobre idiota, tirado en el suelo. Se levantó y sonrió... después de todo ella no estaba allí, las paredes seguían acolchadas, la puerta cerrada y ella afuera, a salvo.
Respiró... la puerta chirrió y allí estaban esos ojos, grises, como el cielo encapotado, llorando, como el cielo encapotado, y sus manos, blancas, tiernas.... rojas de sangre, y sus labios, rosa de tarde buena, en una suave mueca de compasión se abrieron diciendo:
-Aquí me tienes corazón. Tardé sí... pero llegué.

martes, 11 de enero de 2011

Iseo, Hija de la luna.

Hubo una vez una villa alejada de todo, exiliada del mundo no a razón de vicio sino de virtud, donde fue concebida una niña en una noche oscura, en una sombra infinita, entre lagrimas de amor. Las estrellas brillaban por doquier refulgiendo sobre el negro de la noche, pero la luna estaba sola, se sentía y no encontraba entre todas las estrellas un brillo como el que añoraba encontrar para calmar su soledad. Así bajó a tierra, se posó sobre una montaña y la noche se detubo porque esta, huérfana, no supo que hacer ni como avanzar.

La luna, con la piel puramente albina y los ojos como se tiñe la noche, que sobre el negro se destilan azules, purpuras y carmines rabiosos, con los labios finísimos y los pies temblorosos comenzó a descender la colina, sublime pero temerosa... La luna no camina...

El descenso, fácil para pies entrenados, entre suaves gramas que se inclinaban para acariciarle los tobillos y flores que de semilla pasaban a petalos abiertos con solo sentirla cerca, le resultaba complicado. Paseaba lento y hermoso, pero le temblaban los pies... la luna no solía caminar.

Mientras sus pies se arrastraban temerosos colina abajo, en la villa, algún que otro juglar aun despierto y quienes los escuchaban, corrían a tientas tropezando aquí y allá, buscando antorcha o candil para luchar con la completa oscuridad. Uno entre ellos, un mozo triste que no tenía inquietud por la negrura de la noche, se levantó de su asiento- nadie lo escuchaba esa noche porque él no sabia que cantar- y sintiendo como se le apenaba el alma por dentro, notó que el corazón le sangraba y tanto dolor le teñía la sangre de otra tintura. De sangre azul se le inundaron los pulmones y cayendo de rodillas, mirando hacia la colina sin ninguna razón para justificarse, comenzó a cantar el pesar de la noche en los bosques, de las sombras entre las ramas, del lobo y el ruiseñor sin musa para contemplar, de los ríos sin brillo y del mar muerto sin compañera para danzar.

La luna, a penas y a cuarto de camino colina abajo, escuchó la voz que un silfo, cabalgando en el viento, le vino a traer; la voz de ese joven y triste mozo le hizo brillar el corazón y recordó como se danzaba en los cielos oscuros de la noche. Y eterea comenzó a bailar, paso a paso, giro a giro y salto a salto, pronto vio toda la colina ya atras. Llegó a la villa y asistio el cése del alboroto, los hombres que antes se tropezaban a cada paso se clavaban al suelo por el asombro y el temor precensiando maravillados como el más hermoso par de ojos que hubieran visto nunca bailaban como fuegos fatuos entre las sombras. La luz de sus ojos y el tintineo suave de sus pies cuando rozaba el suelo se convirtieron en el unico desafio a la oscuridad y, junto con la canción del joven mozo, al silencio.

A esa voz llegó la luna poniendo sus ojos a la altura de los de él. y le alumbró la mirada y él la pudo ver, y ya no pudo lamentar más en su canto por los demás, porque en ese momento tuvo lo que todos lloraban perdido y la luna se preñó de la belleza de su tristeza y su canción y la guardó en su pecho. El joven mozo perdió la voz y la vida se le escapó amandola, todo el brillo de sus ojos se derramó en lagrimas sangrientas teñidas de azul y la luna lo tomó entre sus brazos y lo arrulló.

Durante siete noches la luna lloró su perdida, porque en su canto había encontrado aquello que le faltaba y en sus ojos estaba el brillo que las estrellas no podiían darle, Así que imploró al padre de los cielos que le revelara como recuperar su amor y calmar su pena. Los silfos que se negaban a sentir no pudieron esta vez ignorar un dolor tan hondo y lloraron amargamente lamentando a cada suspiro por la perdida de la luna y volarón todos apresurados dejando sin música a la tierra entera por el afán de hacer llegar el llanto de la luna hasta el padre de los cielos. Solo uno no la abndonó desesperado como los demás, uno que no pudo desprenderce de la luna y que se quedó para dar vida a sus lamentos en la tierra.

A la sexta noche de los lamentos de la luna los silfos llegarón a la morada del padre celestial, en la ultima boveda del oscuro cielo y todos, al tiempo, cantaron la pena de la luna y el padre lloró junto con todos sus ángeles conmovidos por la belleza y el dolor Asi el pádre mandó al más joven y hermoso de sus angeles a que se lanzara a la tierra y le indicó la forma en que la luna no sintiera más dolor.

El angel calló y buscó la luna. Al encontrarla le hizo saber que la vida de su amado la había llevado toda a su propio corazón y que así estaba en ella toda contenida. Debía conjurar una nueva vida con todo esto que guardaba para calmar su dolor pero, advirtió el ángel, el padre celestial solo le otorgaría aquel don de ser madre si aceptaba su destino como astro y volvía a alumbrar la noche junto a todas las estrellas.

La luna aceptó y así hizo. Con la sangre que su amado había derramado en la negra tierra conjuró nueva vida dando forma con cantos a una niña que llevaría en su belleza la esencia de aquel amor que por ese joven había sentido, y para alumbrar sus ojos les inculcó el recuerdo de su imagen haciéndolos brillar con una profundidad y belleza tan sublime y triste que ningún hombre podría nunca decifrar. La luna perdió su voz habiendola entregado toda en aquel ritual y asi no pudo conjurar vida nunca más. Teniendo que partir le entregó su hija a los silfos y le pidió a los lobos y a los ruiseñores que no dejaran de cantar en su nombre y subió a los cielos y la larga noche pasó y la luna supo llorar en silencio viendo como se llevaban los silfos a su hija lejos, a los adentros del bosque.

( primer borrador. )

martes, 28 de diciembre de 2010

Qué quién soy? lo sabrá Dios o lo podrán cantar todos los seres y lamentos que nunca aprendemos a escuchar. Soy como cada uno, el ignorado, el inconsciente, una palabra tan silenciosa que da espacio para escribir mil... ¿Qué seré? Os digo con la sangre al cuello que ya no soy otra cosa que recuerdos, y os confieso que los recuerdos no viven solos, que viven si se les da memoria viva, y por eso ya no vivo en mí y el ánima que habita mi cuerpo no puede ser libre ni entregada, tiene que ser causada e inspirada por aquel que sepa recordar, y así, si solo soy recuerdo, ya no tengo tanto más que recordar y si nado entre tu olvido, y si la memoria no te alcanza para creer en una sola palabra más, te digo que pintes con el mejor pincel una firma roja justo en la esquina del papel, que ya no queda nada, sino todo lo que fue, y serás el nombre que siempre has sido, y en él me consumiré pues seré, a fin de postres, la cita para el epitafio en tu lápida y la rosa marchita que cortarás de tu tumba sin dejar nacer.
Ay de mí, maldito siete veces.
Ay de todos los hombres que sueñen con el amor,
pues no se puede encontrar entre tus manos tu nombre
una segunda vez.
Y vagarán los ojos entre fluviales descendiendo a torrentes,
Proferirán las gargantas sangre
creyendote tan solo divina ilusión.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Bendito el cielo claro que no alcanzan mis ojos, que me derrama la piedad de ver en medio de mis vagos pensamientos tu nombre. Maldita la sangre de los oceanos que me supura torrencial y salada por la garganta, que se va consumando la noche, que me va trayendo un sueño, que me abre puertas inconclusas, secretas, desconocidas por todo hombre, puestas en juego con toda faena y toda lid, trofeo supuesto de toda batalla...Serás! siempre serás!

domingo, 5 de diciembre de 2010

Isolda

Esta es una buena noche, una perfecta noche y tú...tú eres preciosa y estás aquí. Algunos dicen que después viene el silencio. Yo nunca he estado tan seguro. Sea lo que sea que haya luego, de ello me separa la talla de la torre del jardín, a vuelo de cisne. Ahí estaban tus ojos de invierno y un montón de palabras arrinconadas en mis tobillos, esperando por desanudarse y saltar bien calladas al vacío más pleno y significativo de toda mi historia. Ahí estabas tú y además de lo de siempre solo puedo lamentar lo mismo, y no puedo creer que se resuma en haber tenido que llamar a un móvil para pedirte venir… sí, suena patético. Lo sé... pero hoy es una buena noche y tú estás aquí.

No tenía como decirlo, como ofrecerte un salto, uno solo, mis bolsillos, todos, estaban vacíos y no podía pagarte el pasaje. Ahí estaban tus ojos y yo nunca había estado tan seguro. Te estreché entre mis brazos y con rabia en los puños, aun así, con algo de cansancio en el aliento, acurrucaste tu cuerpo contra el mío. Y ahí estaba yo, tan seguro, tan idiota. Tan valiente.

No quería mentirte, no quería arriesgarme. He soñado con el amor y fuera de tu piel he visto y palpado muchas cosas, fuera de todo tu tacto he vivido un mundo cercano, ajeno, embriagante… vacío, sin un nombre, con muchas palabras de más. No quería mentirte y poner esperanzas vanas e inconclusas en mi y en mis torpes manos. No quería mentirte y por eso salté. Por eso y solo por eso, porque cada noche recordaré tu nombre y cantaré desde el silencio, y versaré esta historia, sin censuras, ni celdas, ni tiempo… por nada más que tus ojos de invierno y esos besos del diablo que nunca me atreví a robar… caigo derecho al silencio, con las lágrimas frías como el viento que corta las palabras cosidas como mis labios y un solo nombre para lapidar: Isolda.

jueves, 2 de diciembre de 2010

divagaciones de causas: el rojo amordazado.

Rojo.
Rojo...
Rojo.


De rojo se pinta el cielo en las salmodias del ardor y el nuevo fuego,

esperanza roja tiñiendo día y noche el firmamento.

Crisol del renovamiento, causa divina de la nueva raza, el nuevo efecto: Un solo verso


Roja la cruz templaria y el halo en sus espadas.

Rojo su sacrificio y su eterna remembranza.

Rojo por el rojo de los clavos y la corona carmín de los espinos.


Rojo el fondo de la cruz gamada conjurada por los alemanes bravos,

esperanza roja prescediendo a un pueblo.

Remembranza de glorias, la utopía de un mundo nuevo.


Roja la bandera del comunismo, de la hoz y la maza,

la que canta la internacional sobre comunas y alzadas.


De rojo matizados los paños negros de los nobles anarquistas,

confiando en la nobleza de los hombres,

Asamblea de los hermanos.


De rojo todos los trapos sacros que mencionan la gloria de los hombres por su causa:

Roja la sangre como tinta con la que se escribe la historia y la memoria...

Rojo el dolor. Rojo no será el olvido porque de rojo nacemos todos los hombres.


sábado, 27 de noviembre de 2010

Esfínge.



Cuando tus calzas hayan ya

deborado el polvo del camino

tus huelleros cansados esperaran silla o cobijo.


Cuando esperes ver más cerca

la esperanza del cumplido y el olvido,

verás mis negros ojos y a su brillo inquisitivo.


Yo soy tu encrucijada,

soy la duda, tu temor.

Soy yo lo que te queda

antes de caer en un lecho o a cajón.


Escoje tus palabras y no mires más atrás.

El camino ya fue largo y solo queda un juego,

uno solo por jugar.

Que si amaste, que si erraste, que si odiaste o la ira no bastó,

que si fue profunda la estocada o bien cocido el abrigo del querido y su dolor:

No preguntes y responde que es aquí en mi pescuezo que el oro aguardando está, acá en el arrabal.

O lo tomas o te dejas, sangre y entrañas, en mis garras quedarán.


(Propiedad por concesión y derecho de inspiración de:

Laura Berdugo Gil.)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Infinidad consagrada al silencio,
los mortales esperando respuesta.

El silencio tras el velo,
tabu por el nombre de los muertos.

la esperanza de una plenitud en amalgamas,
el regalo del silencio.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El viento silba en medio de una noche adormecida. Los colores se mecen entre el monocromísmo del cielo y las encapotadas nubes teñidas de rabia y sangre, contienen la búsqueda por calmar mi insana concepción.

El viento silba y la lluvia gotea insistente sobre la calle, la duda me inunda, impaciente se adueña de mi cordura y ese raído y brusco musculo que llevo por corazón.

Una sombra es el canto que me trae el mecer de los arboles, desde la lejana nada no dejas de golpear la barca de mi consciencia y volcarla como ola embravecida por tremenda tempestad. ¿Dónde cantas? ¿de dónde viene tu voz que me llama con tanto filo, que me desgarra de culpa, que me esperanza como un puñal cargado de carmín perdón, envenenado de piedad!?

viernes, 12 de noviembre de 2010


Estar sentado en esta cornisa, tratando de ignorar el vacío del peñasco y haciendo un esfuerzo aun mayor por mirar siempre hacia el horizonte, hermoso y lejano, resulto realmente agotador. Al principio simplemente pensé que al borde del barranco podría tener claro lo que era despeñarse, sentir las viseras al aire y soñar con mi alma desprendida, abrazada de la tuya. Con el pasar de las horas, tan largas horas, el viento dejo de soplar para mí y solo sentía esas viseras revolviéndose del vértigo y el frío de la soledad, una soledad incompleta, una soledad sin nombre ni voz. vinieron hermosas aves y me cobijaron un rato, me besaron con sus cantos y me distrajeron un rato y yo, simplemente drenándome y, un tanto, esperando.

Una palabra es una palabra y con la garganta oprimida por el viento carrasposo de esa estéril cumbre, las palabras salen de mi garganta débiles y sucias, todos los juramentos se pronuncian con letra temblorosa y desgastada...pero una palabra es una palabra y palabra soy o debí ser...

... verte ahora me alivia. Saber que me perdonas, que no todo... no, que nada fue en vano. Al final pude terminar con todo de la mejor manera que alcanzaba a esperar. Gracias. La vida se va drenando y con ella se va mi consciencia. Lo que en verdad me angustia es que con ella se vaya mi vista y a su vez con ella tu imagen, musa inspiradora de mi último aliento y mi última sangría, pero estás ahí y no, no tengo miedo. Gracias alma mía, mío amor, gracias por este frío y hermoso puñal, porque el invierno de su metal me corta la agonía de esperar y lava un poco esas lagrimas que salen de ti... no llores más, que mi pecho ya lo hace por los dos.

jueves, 11 de noviembre de 2010

cola de perro.

tengo ojos de perro y husmeo ciego los olores de las flores.
tengo patas de perro arrollado y me tambaleo, y me postro, salto y juego... no tan lejos.
tengo cola de perro, y la persigo tan insistentemente que ella ha comenzado a preocuparse y se pregunta por mi salud mental y me dice que debo buscar ayuda, que me estoy haciendo cuerdo.

tengo un hocico... un hocico sucio y muerto, la mandíbula dislocada y el silbido de un trino atorado en el pescuezo.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

He enviado a los buzones del cielo alto una descabellada petición: he escrito a mi nombre que me concedan un predio de silencio, de ese silencio oscuro que separa las estrellas. Que me escrituren, por piedad, un consenso de paz donde no encuentre excusas para no visitarme mi ofendida soledad.

martes, 9 de noviembre de 2010

La soledad que en añorada hora llamara a mi puerta,me da la espalda a modo de cariñosa sanción.

¡ven a mí! amiga propia. ¡ven a mí y devuélveme mi única canción! que son tus negras alas las únicas que desprenden aquel sabio licor que despierta ante las estrellas el del hombre corazón,
que alienta argenteamente su deseo sin temor.
Si brillaran las estrellas más allá del firmamento, y se derramara su fuego hasta mi convulso interior, haría arder la miseria de la carne y mi aliento se haría hielo, como un espectro al servicio de algún buen señor, buscando tan solo consuelo en las sombra de sus ojos, consumiendome como viento tremolo en la única caricia licita sobre su pulcra y nevada piel, arrebatos de locura... anhelos, añoranza sobre el fantasma de una antigua canción.
¿Dónde he de recuperar la libertad de soñar con tu atenta y dulce soberanía sobre mi cansado corazón, cuando tanta erranza por este y tantos mundos, acallando a punto de ruido toda santa mención, me condena a la desesperada tortura de una orfandad inquieta que ahoga y retiene todo intento por ingerir el nocturno frescor?

Canta para mí, te lo ruego. Que dancen tus alas sobre la agrietada ventana que desemboca en mi alterada razón, que colme tu nombre el fuego de mi interior. que pueda yo contenerme entre las sombras y el silencio y me irrigue de nuevo de paz tu sola mención. Lléname te lo ruego, tú, única fuente capaz de plenar mi alma y amansar mi dolor de devolverle a mis tapices el hilo y el tinte del amparo de la soledad y el romance arcano del amor.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Bitacora memorativa del exilio.

Ahogar las palabras funciona terriblemente bien. Tratar de negarme el escribir hizo de mi durante todo este tiempo un ente bastante ajeno. El ruido que hacía con mi cabeza se hizo cada vez más intenso y la música, conmigo solo cómo adicto/espectador, adelantó a embargar mis días.

La verdad es que no recuerdo mucho, se que todo se me olvidaba casi de inmediato, que tenía mucho veneno corriendo por mis venas y que mi alma estaba muda y maniatada; los intentos por hacer algo noble durante mi enajenamiento, ciertamente lo entorpecían todo, pero tan solo un poco y no se lograban deshacer de mis intentos por ignorarlo todo. Solo al final vi una pequeña luz. Hoy esa luz brilla muy en lo profundo de mí y solo me queda una esperanza y aunque sea la más cierta que he tenido en toda mi vida temo, temo mucho.

estoy enfermo, terriblemente enfermo. Quiza del clásico spleen se desbordaron diferentes síntomas y hoy por hoy, no tengo claro que es esa terrible evolución parasitaria que me desborda. La culpa me sigue a todos lados y aun no logró ponerme en cinta y hacer las cosas como es debido: Las palabras siguen vacías, divagando en un lienzo húmedo y espeso y se arrastran de aquí para allá tratando de probar una voz que pueda mencionar claro su nombre...

el exilio terminó, esto es tan solo un edicto, una noticia para todos, pero lo que viene, que por ahora es espera, si no me logró librar de la culpa será verdaderamente calamitoso y mucha más culpa vendrá a incubar en mi un desasociego imperturbable, vendrá a tirarme en la cara lo finito de todo, tan tajante y cruelmente cómo se quema la piel y se siente ese ardor al perder el abrigo de la piel amada o los brazos de aquel que cuida de nuestra miseria... lo único que me queda está en el cielo, muy arriba y voy a tener que aprender a volar ¿de dónde voy a sacar alas para todos y así no cargar con la culpa de abandonarles en tierra?... tengo miedo, no quiero oirles llorar ni mucho menos verlos abdicar. Quisiera ser Dios en este momento si no supiera que lo tiraría todo directo al abismo del absurdo más vanidoso y egoísta -No he podido con mi encargo cómo mortal... ¡cuántos estragos causaría con un poco más de confianxza entre mis manos! -... Perdón.

Dios. Palabra mía. Musa alma mía y compañeros y compañeras de mi estancia mundial: Les extraño!!!

compilado desde una tierra vacía e infertil. En plan de escape. Siguiente parada...Utopía.

domingo, 3 de octubre de 2010

Exilio.

ciertamente esa palabra es verdaderamente problemática...

Cuando estaba pequeño, realmente pequeño, la palabra no era tan problemática por que no era tan protagónica. Dios, deber, gloria, belleza... habían tantas otras! después de un tiempo el amor comenzó a engullir todas y cada una de las palabras y el amor a su vez, ya había sido engullido por el vicio social; ese trozo de amor que me correspondía, que mas parecía un torrencial despilfarro de dones, se fue tiñendo del vicio destilado de su fuente ya poluta.

¡La culpa no la tiene el amor! ni mas faltaba. No hay culpas, solo una responsabilidad y esa es mía. La responsabilidad que no tuve con el resto de virtudes al dejar que un amor ya viciado las engullera... en fin, a partir de hoy no se que pase con mis letras, si alguien las lee las cosas van así: mis letras soy yo y si yo me marcho ellas también.

Mis letras igualmente son sinceras, y no creo que pueda deshacerme completamente de mí, por eso quizá aparezcan letras ocasionales pero a partir de hoy viene un camino retrospectivo, un abandono de los caminos y los sueños. Se sueña para alguien o algo más grande que uno, solo se es libre si uno se puede entregar por completo a algo así, es la única muestra, yo me entregare a lo que venga que espero no sea tanto, que espero se diluya en mis cumplimientos y tedios y placeres ocasionales... ya no seguiré esperando mas a los cobardes que se quedaron del otro lado, abandono fantasía y que la cosecha sea suya cuando se atrevan. Yo le digo hoy hola, con mis manos y mis pies, al mundo real.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Como cantan las alondras
canta el búho sin pudor.
La caída de los solares rayos
atraerá el lamento de su dulce don.
Argéntea luna que te acunas
entre los murmullos de la noche,
duerme en el regazo de las sombras,
en lo alto de los cielos;
duerme para el odio y el amor,
brilla con dulzura a tu amargo ruiseñor.

Un soneto, sin rima alguna,
es el llanto que destila mi señor.
señor menudo y de cortas piernas
perdido infante y vástago de buen dios.

Implorad señor por aquesta bestia que aúlla
que espesas son las sombras que amordazan su valor.
La bestia gime, aúlla y desgarra sus gargantas,
como si pudiera en su mero desespero
encontrar razones o perdón.

martes, 21 de septiembre de 2010

sintomatologías de particiones y llegadas.

Duele el amor. Más que la traición duele el amor.

Duelen los rostros tristes de una mujer amante.

Duelen las lágrimas de un sueño delirante

y de otro más...


Duele el amor, más que el olvido duele el amor.

Duelen las visiones borrosas de esmeros tardíos,

Duelen los sonidos de las voces en el crepúsculo.

Y a la mañana viene el silencio.


Duele el amor más que la traición. Duele el amor.

Duele la punzada culposa, ruinosa y delatora

de todo aquello que nos demuestra lo que no somos.

A fin de cuentas incontables, por que las palabras no se cuentan,

no nos queda otra cosa que la encrucijada de caminos,

la tristeza sin rabias ni decepción más iracunda y famélica de todas.


Viene el amor a tocar a mi ventana, y no se digna a tocar una vez

repiquetea con puño sobre madera y ahinco en la campana.

Viene el amor a robarse la calma, y viene la belleza

como si ninguna alteración causara, a pasearse sobre los jardines

de lirios marchitos y rosas intoxicadas...

Vienes amor y no te vas...y no me voy ¿por qué?

sábado, 18 de septiembre de 2010

No es como cuando se está para zombie, es mas bien un completo ausente en algun asiento a la mesa del vivir.

Cuando se mira el cielo le falta un pedazo -hay una estrella consumida que ya no alumbra y deja huerfano tanto espacio que hace falta, pero por lo mimso tan solo se niega. No es como no sentir dolor, pero tampoco como deshacerse en él- creo que ya estaba desecho- es mas bien como que el ser entero sabe que no lo aguanta y se dedica a estallar antes del llanto, antes de las palabras del adios y no se acepta la partida del todo, la ausencia y la nada.

Es estar ahí con una gran muerte por dentro que ya no vuelve a sonreir, nisiquiera con ironia...

y... el amor? ¿preguntas por el amor?...mmm... bueno, el amor nunca se va, pero no todo lo que se queda, no todo lo que uno conserva consigo, tiene su atención; a veces su peso y valor se funden a uno y ya no se notan, como los zapatos al andar, pero siempre estan ahí... siempre... Más que los zapatos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Habiendo nadado entre las letras y viendome ahogar tenuemente con la sombra de la culpa...
Las mentiras me desnudan los errores de quedarse estancado entre los pasos del humano. Mortales pretensiones no alcanzan para llenar los vacíos de aquellos hombres deslucidos por la herrumbre y el alcohol. Buscarte entre el recuerdo y la perdida de mis pasiones resulta insensato, pero es el desahogo de una alma muerta entre rutinas de sanación... perdóname. Hermano.

A Juan Esteban Madrigal. un caballero perdido y sin nombre.

martes, 14 de septiembre de 2010

when the bards went to their deathbed,
a new color painted the air.
The lyrics were lost and the tears get dry.
The knights were cry and the lies were tried...
again.
The love was reaped in a violent rape.

viernes, 10 de septiembre de 2010

En el nombre de cristo, que mis mortales labios no deben profanar, amparadme ángeles piadosos y recordadme al pasar. Que no queden vanas mis suplicas y me mantenga entre suspiros en la mentira más vivaz. Libradme oh, por piedad, ángeles de los de pronta muerte, de la angustia de ignorar la perfección fuera de la incompletud, fuera de mí...

Hacedme los brazos del sentir abandonar, traedme la paz de la muerte y hacedme olvidar. No os olvidéis de mi y mis suplicas recordad. Siempre, en cada noche, recordad.


domingo, 5 de septiembre de 2010

Ya quisiera enterrarme en el tiempo.
Sepultarme entre piedra fría,
fríos colores en los vitrales de cristal.
Pasearme cuan espectro,
durante noches y noches
-inacabables y eternamente ligadas-
por larguísimos y oscuros pasillos,
mientras por ellos viaja
inundante y melancólico adagio
animando al ánima libre
ya de todo gozo y toda pena;
gozando solo de su propia soledad.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Y duelen las despedidas. No se abraza para no prometer. No se le promete en vano al cadáver, que se queda a la ausencia del que parte.

las hojas se secan con el otoño
y se caen sin mesura sobre el limpio pavimento
lleno de aceites y afanes mundanos.
La vida se extingue como se extingue
la llama de cualquier historia entre dos amantes
cuando el mundo se acaba solo,
en la inmensidad del finito propio.

El silencio de los muertos.
La mudez de los exiliados.
Duelen las partidas y se adora la vida
como promesa y cómo juerga en riña.

ufana existencia tiene el hombre que se aferra de si mismo como esperanza marchita, como hoja fallida seca en el invierno a falta de brillo que la engendre para sí.

viernes, 27 de agosto de 2010

tiene que haber algo... devorar al propio corazón!...
que remedie en algo cada punzante pulsación.
tiene que existir un manera... abandonar la propia razón...
que destierre los caminos que marchan al dolor.

tiene que haber algo adentro del hombre con lo que se pueda deshacer de si mismo...¡Maldita dualidad!

jueves, 26 de agosto de 2010

A los poetas y su espíritu amordazado.

El hombre ha sido palabra.
El amor ha trascendido el idioma.
La vida se agota y se menciona. Palabra.

El hombre fue palabra pero con el tiempo la abandona.
El dolor ha trascendido el idioma.
A la muerte se le canta y ella llora. Palabras.

El hombre una vez fue niño y aprendió la palabra de unos labios cariñosos que se hacían al abrazar, de ensueño y de canción.
Al amor se le cantó muchas noches y las pieles se desgarraron, unas de valentía otras de adicción. El dolor vino cada noche a posarse en cada ventana y cantar.
La vida y la muerte se hicieron una yéndose lejos, y las palabras nos perdieron a nosotros cuando nosotros las perdimos a ellas y tan solo fueron gramática y semántica, y tan solo fueron ciencia. y se ahogo la magia, y así se llevó el viento la palabra.

y el ruiseñor no cantó cuando fue agravio la mención de Dios.
Cuando el gris engulló los caminos las sandalias se engulleron solas para que ella no llorara más.
Así pasó el tiempo y así pasamos nosotros de los sueños a la fábrica.
Si no somos palabra somos engranes, bellos engranes, parteros de autómatas estructurales.
Hay algo más allá de esa visión mas aferrada en el acá.
Hay una tradición más vieja que lo clásico y la canción al pueblo de Helena.
Hay cuernos y danzas, a la sangre, al viento y a la consciencia...
antes que a la carne y al barrote del frío hueso...
Hay un inmensurable invierno soplando en montañas y desiertos.
Un Dios, una conciencia y un divino ejercito
marchando por tierras mucho más vastas y viejas.
Y hay, para empezar, cánticos a la virtud y al noble hombre,
que remontan al hombre mismo,
y envejecen en el ocaso con su decrepitar.

martes, 24 de agosto de 2010

Eres un angel desprendido de su abrazo,

encargada a mis cuidados:

a la guarida de mis brazos y la palabra de mis labios.


Eres la vida que se pierde en cada lágrima,

rebozando como lluvia tras la sequía,

trayendo sonrisas a la flor de orilla, al canto de los campos.

no habría otro consuelo que la sonrisa que me arrebatas.

No hay otra razón, para parar la sublime sangría,

que no sea sostenerte entre mis brazos.

Ah elegía eterna que no te marchitas,

agonía dulce del recuerdo sombrio

luz de luciernaga, estrella

caida del frío del cielo al mordaz hielo en tierra.

Memoria que no abandona,

tesoro de plata incado en mis pupilas.

Daga que rasga, canto que arulla la muerte silenciosa,

la muerte de aquello que no vive,

de aquello que vive,

de aquello que sueña con servir a lo que ya no fue.

Un-aleatory noises

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